Oración

 Me jacto de tener la capacidad de convivir con cualquier cosa que me recuerde a lo que solía ser mi vida. 

   Pero en tardes como esta, donde el cuarto se llena con el aroma de la tarde, mientras mi cuerpo se sigue recuperando de la batalla que libramos anoche,  cuando el silencio cobra dominio encima de cualquier esperanza, es que comienzo a preguntarme:

   ¿Ha tenido mi existencia, algún efecto en la vida de la gente? ¿Cuánto ha valido mi cariño para el resto? ¿Qué represento en el pasado de las personas que he querido? ¿Será que me extrañan aquellos a quienes extraño? Algo habrán de recordar sobre mi. Espero que no sean solo las cosas malas.

   Porque cuando soy solo yo, sentado en  la banca del parque, yendo por el tercer cigarro, hay toda una serie de momentos donde preferiría estar. No ya por ataduras, sino por el simple hecho de poder hacerlo. 

 Es cruel la noción de recordarlo absolutamente todo y que se quede solo en eso. Ser incapaz de sentir una vez más los poros de la piel, la calidez de aquellos besos. Qué injusta la vida por no permitirnos mantener lo que nos hace sentir vivos. Aun cuando nos estuviéramos muriendo de a poquito. 

   Vida, déjame sentir que me muero de amor otra vez, pero no hagas caso a mis caprichos. Sálvame de entregarlo todo sin que se me entreguen a mí, entibia mi cara con manos tiernas y gentiles. 

   Y si no han de llegar, apaciguame en las veces donde solo me reste revivir para saciar el silencio. Hazme entender que la mejor forma de ordenar el camino es desordenando lo que no funciona. 

  Ayúdame a aceptar que las despedidas rompen en la misma medida en que curan. Que los vacíos no necesitan ser rellenados, sino entendidos. 

   Y si alguien, cuando la tarde de domingo le azote de imprevisto, se pone a recordar a quien alguna vez le entregó todo el amor del mundo, dale la oportunidad de encontrar en el recuerdo de mis caricias el sosiego para su corazón distraido. Que mis brazos le brinden descanso cuando el agobio le arrebate el sueño. Y que, pese a mi ausencia, al evocar la reminiscencia de mi voz, sea eso suficiente como remedio temporal. Mañana nos encargaremos de seguir andando. 

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