2. El eco
Aquí el tiempo transcurre distinto. A fin de cuentas es algo que solo le importa a los vivos, incluyendo a aquellos que no están muy interesados en vivir. Uno piensa que cuando morimos todo el dolor desaparece. Creemos que los fallecidos están mejor que los que nos quedamos. Bueno, mejor dicho, eso era algo que yo pensaba. Pero resultó una mentira, construida para hacer más llevadero el duelo. La realidad es que todo sigue doliendo, pero duele diferente. Es un dolor casi susurrado, que te habla al oído mientras te acaricia la piel nada más con la punta de los dedos. Desde que llegué creí ser el único en este lugar. Tan oscuro como si tuviera los ojos cerrados, pero supe por el perfume del aire que se trataba de una especie de campo abierto, sin un horizonte visible, como intentar ver el mar durante la noche. Esa ansiedad causada por la incertidumbre, por la falta de finitud. No sentí hambre ni sueño, ninguna necesidad fisiológica porque, para rematar, no podía ve...