La historia mal contada
Algunos dicen que recordar es la perpetua reconstrucción de lo que nos acontece. Esto implica que, con cada representación de esos sucesos, el porcentaje de realidad y objetividad se reduce, mostrándose como una verdad casi irrefutable que lo sucedido lo hizo tal como lo recordamos por última vez. Recordamos con la mente, con la piel, con la nariz. Recordamos cuando estamos solos; cuando la memoria nos encuentra distraídos y con la guardia baja. Recordamos risas y miradas, las caricias, abrazos y besos. Recordamos los silencios, las náuseas y el miedo. Recordamos aquello que pudo ser y no fue, lo que evitamos que pasara, aquello de lo que quisimos ser parte. Aquello que no se nos concedió, lo que se terminó antes de que empezara. Habitamos una piel que se quemó con el sol. Recorremos las calles y avenidas que ahora desembocan en sitios ignotos e intrascendentes. Saboreamos la añoranza en cada mordisco, en cada trago. Revivimos las melodías que tarareamos, las voces que jun...