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mayo

¿Cuándo uno sabe que está listo? El momento en el que llega la realización de haberlo logrado; haberlo superado.      Supongo que nunca llega. Es más una aceptación tácita que se sedimenta en el pecho, en la ausencia de angustia.      Me he visto en la terrible necesidad de entenderme; observar cómo pienso, cómo siento. Identificar qué patrones se detonan cuando me dejo vencer, qué caminos conocen mi mente y mi corazón hacia lugares que fueron como un refugio tormentoso. Sigo recorriendo esos senderos, solo que nadie abre a la puerta. Corrijo: ni siquiera toco el timbre.      Ya corrieron seis meses de este viaje, donde he colocado las piezas en donde me parece que deben ir. Al menos no están en el piso.      Mi forma de afrontar la vida fue dejándome caer. No hay otra forma de decirlo. Corté todos los hilos que me sostenían y encaré a la gravedad. Necesitaba espacio, tiempo y silencio. Francamente, no me solté de golpe. Pr...
Últimamente me he ido desapegando de las expectativas sobre las personas. No soy desconfiado ni escéptico; simplemente aprendí a esperar que las palabras se confirmen con acciones. Si alguien quiere algo, si le importa algo de mí, con absoluta paciencia esperaré a que haga lo que considere pertinente.  Eventualmente me he ido cansando de emocionarme con promesas que solo se hicieron por la emoción del momento. Imagine usted el tipo de promesa que quiera: grande o pequeña. Entendí que lo que digo tiene efectos en las personas que quiero; y reconocí que no tener palabra es algo de lo que quiero deshacerme. No es falta de fe; al contrario. Creo que, cuando me dicen algo, esa es su verdad. Pero mi abuelo me dijo que la congruencia es lo más difícil de sostener en la vida, y esa es una verdad irrefutable; todos en algún momento la perdemos.  Así, uno deja de decepcionarse al aceptar que muchas veces hablamos por hablar. Y, de nuevo, en eso no siempre hay culpa. Mejor que cada quién...
Siguen apareciéndome fotografías que sobrevivieron a la remoción masiva a la que me sometí. Remoción porque recoloqué todo en un lugar seguro, seguro de mi mismo, a prueba de mi mismo.     Pero, aquellas que logran escabullirse y sorprenderme cuando más baja tengo la guardia, remueven los cimientos más sólidos que he logrado levantar durante estos meses. No me compromete, no me asusta. No debilita mi criterio ni las promesas que me hice. Unas me dibujan una sonrisa sutil adentro del pecho, casi resignada, otras son como el dolor fantasma de una parte de mí cuerpo que ya no habito, que dejó de pertenecerme. Y déjenme decirles que esas, muy particularmente, duelen como el maldito infierno. 

Oración

 Me jacto de tener la capacidad de convivir con cualquier cosa que me recuerde a lo que solía ser mi vida.     Pero en tardes como esta, donde el cuarto se llena con el aroma de la tarde, mientras mi cuerpo se sigue recuperando de la batalla que libramos anoche,  cuando el silencio cobra dominio encima de cualquier esperanza, es que comienzo a preguntarme:    ¿Ha tenido mi existencia, algún efecto en la vida de la gente? ¿Cuánto ha valido mi cariño para el resto? ¿Qué represento en el pasado de las personas que he querido? ¿Será que me extrañan aquellos a quienes extraño? Algo habrán de recordar sobre mi. Espero que no sean solo las cosas malas.    Porque cuando soy solo yo, sentado en  la banca del parque, yendo por el tercer cigarro, hay toda una serie de momentos donde preferiría estar. No ya por ataduras, sino por el simple hecho de poder hacerlo.   Es cruel la noción de recordarlo absolutamente todo y que se quede solo en ...

¿Cómo se llamó la obra?

No es más feliz aquel que representa el papel con una técnica más pulida. Ni es más sabio el que pregona la inferioridad de aquellos que piensan diferente.      Permitirse embriagar por la apariencia que los demás reconocen en nosotros lleva a pensar que, invariablemente, seremos eso que nos dicen que somos. Tan gruesa es la máscara que nos colocamos después de haber sido heridos en el alma; dos o tres centímetros de un hierro oxidado, lacerante al contacto con la piel, que termina anhelando que le miren. Solo así tendría sentido tenerla puesta.  Aquel que pone sobre aviso a los demás de que su carácter es fuerte, muy probablemente solo lo haga para no volver a salir lastimado.          Tan agotadora es, en esencia, la tarea de mostrarnos más atrevidos, más valientes, que apenas resta espacio para hallar algo de congruencia. Nos esforzamos tanto en los triunfos, la influencia, las relaciones, que terminamos convirtiéndonos sólo en eso.  ...
Conforme el tiempo avanza, las pérdidas se ven cada vez más cerca. He notado cierta distancia que me mantiene al tanto de lo que pasa, sin dejar a un lado la vinculación emocional que se ha mantenido fuerte y genuina desde que era pequeño. El amor me entibia, pero la realidad lo regula.  Mi pronóstico para este año no es alentador. Algo en mi interior me dice que no será sólo una partida; están en camino. Miro al tiempo hacer de las suyas sobre mis abuelos y, aun así, lo he visto fracasar al intentar arrebatarles un pedacito de vida y amor de la mirada. Causa y efecto, supongo. Ellos mi causa, yo su efecto.

Precipicio

He tenido la fortuna de contar con la confianza de mis amistades, y vamos descubriendo cómo entender de qué se trata eso del amor. Y más allá de cualquier otra cosa, me doy cuenta de la transición emocional que ha habido dentro de mí. No pienso como pensaba ni siento como sentía. Lo he intentado. He ido aprendiendo a hablarme en un idioma distinto que me he tenido que inventar, porque mi diccionario me quedaba obsoleto. No quedó más remedio que cambiar de dirección: o aprendía a comunicarme en ese nuevo idioma o me perdía en una traducción insuficiente.  Ahora uno camina a dos pasos de distancia de los demás, alerta a cada hoja que cruje debajo del zapato, y vaya que eso ya es mucho decir. Los bordes de todas las cosas se observan más nítidos, como remarcados. Las texturas también se hicieron más rasposas. O será que yo empecé a escuchar a mi piel hablar cuando nos acercamos a la orilla; esa de la que saltan los que decidieron salvarse.