Escribo para ti porque sé que en mis palabras podré encontrarte cuando mi amor no sea suficiente para hacer que te quedes. Si he de mirar atrás podré ver un camino recorrido sobre las más frescas hierbas, un sendero rodeado de aquellas flores con el perfume más exquisito jamás concebido. Y el cielo, ¡oh, el cielo! Días azules teñidos de violeta, rosa y naranja, en ocasiones de un gris cargado de incertidumbres. Pero, al final, siempre cielo, con esa calma inexorable que invita a las almas más inquietas a sosegarse. Toneladas de nubes me sobrevolaron, trayendo claridades precedidas de leves lloviznas, tormentas y, una que otra tarde, algún huracán que arrasó con todo a su paso. Si he de mirar atrás podré ser testigo del gran amor que me proporcionó el aliento vital para no rendirme. Un amor que me acompañó a lo largo de todos esos pasos que me han traído hasta aquí. Y, muy a mi pesar, contra cualquier intento desesperado por contravenir esta determinación inevitable, ...