Entonces: sobre todo esto. Seamos honestos, al inicio pensé que estaba huyendo. Quizá en una gran parte sí fue así. Huí porque sabía que no podía gestionarlo todo yo solo. Es evidente que huía de ver una vida que iba a ser vivida sin mi presencia. No hay otra forma de decirlo. No quise tener cerca absolutamente nada que me recordara que ya no perteneía al lugar donde quería estar, y las redes sociales eran la conglomeración de absolutamente todo ello. Entendí que a grandes problemas, grandes soluciones. Fue tan impactante que tuve que cortarlo todo, de tajo. Huí de las rutas de siempre, de la oficina de siempre, de los mismos lugares que existían allá afuera, porque básicamente encontraba mi pasado en cualquier lugar. Mi impulso fue llamar la atención en un nivel desesperado. Vivir una vida falsa que no estaba disfrutando, sólo para que todo el mundo viera que seguía vivo, que no me había destruído. Cuando sólo estaba implosionando. Reconocí esa necesidad h...