Entradas

1. La caída

Recuerdo la tarde en que me enteré. Su heraldo tomó mi mano, me miró a los ojos y colocó sus labios sobre los míos, tan dulces como siempre. Anunció con un beso que se acercaba el día de mi muerte. Secó mis lágrimas y, con una disculpa escondida entre su media sonrisa, se levantó y se fue.  Un par de días ocurrieron sin ninguna novedad. Esperé dejar de respirar mientras dormía, atravesarme en el trayecto de una bala perdida e incluso intenté, debajo de los árboles, que algún rayo me descubriera. Nada pasaba más que las horas. Sin sentir mucho, entendiendo menos. Me encontró al fin una noche, mientras preparaba mis cosas para el día siguiente. «Eso no será necesario», me dijo. Le pregunté si podría despedirme, pero me miró como si ella supiera que ya no había nadie de quién hacerlo. Tampoco respondió cuando le pregunté si iba a ser doloroso. Yo no lograba comprender nada.  Resulta que uno va muriéndose de a poco, como las flores se van rindiendo a la gravedad. La vida sigue flu...
Hoy más que nunca agradezco a mi pasado. Porque la vida supo en qué idioma tenia que hablarme para poder entender cómo vivir. Cómo enfrentarme a mis miedos, a las vidas que planeé y no viviré. Uno aprende siempre con lo que le atraviesa y toca las fibras mas profundas de su ser. Me volvió fuerte, atrevido, valiente. Me volvió consciente y paciente, pero también honesto conmigo mismo. El dolor de perder, perder mi lugar, perder mi certidumbre. La obligación de convertirme en mi refugio sin traicionar mis principios. La aceptación de saber que hay cosas que no podré elegir de nuevo por el bien de mi tranquilidad y a la vez el deseo irrefrenable de repetir todo de nuevo. Me queda la vida que viví. Un último cigarro en su nombre al fondo del cenicero.

AVISO

 Hola!  Estoy muy emocionado de anunciar que se va a iniciar la planeación y producción del contenido audiovisual de Sabes qué estaba pensando? Agradezco infinitamente el apoyo de las personas que han mostrado su interés y se suman a este proyecto, brindándome su tiempo y trabajo para poder materializar esta nueva temporada.  Entrego toda mi esperanza a que el resultado trascienda nuestros propios ideales. Mientras tanto, por acá nos seguiremos leyendo. Gracias por el tiempo. Bruno.

La historia mal contada

Algunos dicen que recordar es la perpetua reconstrucción de lo que nos acontece. Esto implica que, con cada representación de esos sucesos, el porcentaje de realidad y objetividad se reduce, mostrándose como una verdad casi irrefutable que lo sucedido lo hizo tal como lo recordamos por última vez.     Recordamos con la mente, con la piel, con la nariz. Recordamos cuando estamos solos; cuando la memoria nos encuentra distraídos y con la guardia baja. Recordamos risas y miradas, las caricias, abrazos y besos. Recordamos los silencios, las náuseas y el miedo. Recordamos aquello que pudo ser y no fue, lo que evitamos que pasara, aquello de lo que quisimos ser parte. Aquello que no se nos concedió, lo que se terminó antes de que empezara. Habitamos una piel que se quemó con el sol. Recorremos las calles y avenidas que ahora desembocan en sitios ignotos e intrascendentes. Saboreamos la añoranza en cada mordisco, en cada trago. Revivimos las melodías que tarareamos, las voces que jun...

Escondites

La vida se esconde  detrás del murmullo de los árboles que rinden su homenaje al Sol maduro que se entrega a la noche.       Se asoma en el compás que el pecho marca, en la sinfonía que emergió de un primer beso, de una confesión: la manifestación irrefutable de un deseo, de un anhelo de calma en mente, cuerpo y espíritu.      La vida se refugia dentro de la esperanza y la ilusión de vivir, frente a lo desconocido. Ahí donde a uno se le olvida que está viviendo.

Donde habita la certeza

Se me perdió la certeza. Llevaba rato buscando, empeñado en intentos infructuosos. Todo porque una tarde, cuando acepté que ya no me serviría de mucho, decidí arrancarla de mi pecho y lanzarla tan lejos como pude. Resignado a las consecuencias de mis caprichos, decidí dejarlo por la paz. Así ocurrió un buen tiempo hasta que, anoche, aquella certeza abandonada se cruzó de nuevo conmigo.      La encontré escabullida detrás de una mirada ajena que avivó la flama huérfana que habitaba dentro de mí. De pronto, me reconocí en los ojos que se posaron sobre los míos, curiosos, preguntando por la razón de mi sorpresa; de los ojos a los labios, luego de vuelta a los ojos, sin saber dónde colocar mi eternidad. Todo mientras me fluía la vida por las avenidas debajo de mi piel, como si su sangre llamara a mi sangre.    Luego mi certeza se fue con ella. Tuve oportunidad de arrebatársela mientras bailábamos la última canción;  en su lugar preferí tomar prestado un poco d...

Urgencia

A las amistades, la familia y los amores. ¿Y si digo que te quiero ver? Antes de que pase cualquier cosa, antes de que sea la vida la que se nos pase. ¿Y si digo que te quiero? Ahorita que tengo una voz para decirlo, ahorita que puedes escucharme. ¿Por qué esperar a que te vayas? ¿Por qué irme antes de decirlo?  Es mejor aprovechar el tiempo que tenemos; hacernos saber aquello que hemos sido juntos. Así sea una vida entera, así haya sido un ratito.  No estoy dispuesto a probar mi suerte. Me evito el arrepentimiento. Y si digo que te quiero ver, decírtelo todo de una vez, ¿vendrías con la misma prisa que tengo yo?