mayo
¿Cuándo uno sabe que está listo? El momento en el que llega la realización de haberlo logrado; haberlo superado. Supongo que nunca llega. Es más una aceptación tácita que se sedimenta en el pecho, en la ausencia de angustia. Me he visto en la terrible necesidad de entenderme; observar cómo pienso, cómo siento. Identificar qué patrones se detonan cuando me dejo vencer, qué caminos conocen mi mente y mi corazón hacia lugares que fueron como un refugio tormentoso. Sigo recorriendo esos senderos, solo que nadie abre a la puerta. Corrijo: ni siquiera toco el timbre. Ya corrieron seis meses de este viaje, donde he colocado las piezas en donde me parece que deben ir. Al menos no están en el piso. Mi forma de afrontar la vida fue dejándome caer. No hay otra forma de decirlo. Corté todos los hilos que me sostenían y encaré a la gravedad. Necesitaba espacio, tiempo y silencio. Francamente, no me solté de golpe. Pr...