Un obsequio.
Hoy, precisamente hoy, por primera vez hablé de amor con mi abuelo. En un esfuerzo por recordar su juventud, me dejó uno de las memorias más bellas que se suman a mi: una canción. Él sin saberlo y yo sin demostrarlo, pero ambos extrañamos algo, quizá a alguien, quizá la persona que fuimos. Y hoy, como último obsequio que me permito entregar, te regalo esa canción. Puede que sea exceso de romanticismo, incluso anticuado, pero qué más da: es el significado el que importa. Asi se vive el amor. Venecia sin ti, Charles Aznavour.