Tuyo, como lo fui;
Hola.
No sé si estas palabras te encuentren, sé que puede ser así., pero no es una certeza. Durante este tiempo dejaré a un lado cualquier dejo de pose y ficción, y seré lo más honesto que mi criterio me permita serlo.
No ha habido un día que no te piense. Y desde aquella noche, no ha habido un momento en que no reproduzca en mi mente toda esta historia, desde el inicio hasta el final.
Decidí alejarme mucho tiempo porque fue la única manera en que podía lidiar con el dolor y mi confusión. Me dolía mucho la idea de verte vivir una vida en la que ya no estaba yo, donde no era nada más que un recuerdo bonito de una bonita etapa. Francamente sigo decidido a no saber nada. Es egoísta, quizá, pero debí serlo en algún momento, creo que se me concede la licencia.
Cuando, eventualmente, volví, me vi inmerso en el ecosistema virtual, si quieres verlo así, y aunque me he mantenido en la línea que me propuse de no buscar más de lo necesario, para cuidarme, sé que existes en algún lugar de todo ese universo. Si no eres tú, es alguna de las tantas personas que conocí gracias a ti. Porque todo mi mundo llevaba de alguna u otra forma tu nombre, tu existencia. Tengo un recuerdo para absolutamente todo y todos, y cada uno te involucra directamente.
Por eso, al volver a redes, mi ansiedad por saberte lejos incrementó. No sabía por qué porque no estaba haciendo algo "malo", sino porque en mi celular es el único lugar donde sigues existiendo. Es el único lugar de donde nunca te fuiste.
Y me permití cierto margen de reincidencia. Me di el chance de regresar unos cuantos pasos atrás de todo el trabajo personal que ya había realizado, sólo porque sé que, eventualmente, dejaré de vivirlo. Me permití caer en mis caprihos, en comportamientos más infantiles, y la verdad es que no me molesta, porque lo decidí en completa conciencia.
Y es que todo se reduce a que te amo y te extraño. Te amo como jamás he amado a nadie, ni a mi mismo; y te extraño como si después de tu partida, esa vida hubiera terminado para siempre y hubiera comenzado una distinta. Y me pesa mucho, me pesa y me confunde mucho todo. Me pesa que no volveré a escuchar tu voz, ni tu risa, que no volveré a besarte o acariciar tu piel, y me pesa que no quiero volver a sentir lo mismo por un tiempo. Ni lo bueno ni lo malo. A veces es como si no hubieras sucedido, como que haberte conocido, que te convirtieras en absolutamente todo y después haberte tenido que perder hubiera sido un mal sueño. Porque me di cuenta de todo lo que me había quedado por ofrecerte, y me dicuenta de que si hubiera sido por mí, hubiera dado hasta la vida.
Últimamente he soñado contigo, que te abrazo y vuelvo a sentir tu cuerpo, y ¡Dios! No sabes lo mucho que extraño su calidez. Y despierto inquieto, como desconcertado.
Pero todo esto debe de acabar. Este tiempo que me permití ser de nuevo como un adolescente, debe fenecer. Porque no puedo mantenerme así. Ya lo viví, lo sentí, y quedó. Tu sabes que siempre estarás en el arte que yo haga, y en todos esos lugares que descubrí gracias a ti.
Y me duele en el alma que este haya sido el resultado. En verdad lo hace. Hubiera sido increíble que sí hubieras sido tú. Quizá en otra reencarnación donde estemos un poquito mejor encaminados.
Gracias por darme los aprendizajes más grandes de lo que llevo vivo, y por enseñarme cómo se siente amar a alguien más que a la propia vida.
Espero encuentres lo que buscas.
Gracias, mi Pau.
Tuyo, como lo fuí;
Bruno.
Comentarios
Publicar un comentario