JUEVES 2 a.m.

Creía que superarlo era cuestión de tiempo, pero olvidar no es un acto de fe.

Olvidar es una decisión, una que se toma todos los días, y a diferencia de lo que nos han enseñado, no significa dejar de pensar, tampoco dejar de sentir. Mucho menos significa dejar de extrañar. El olvido habita en la permanencia del recuerdo. Depende de que exista, de que se mantenga vivo.

Yo elijo olvidarla como excusa para poderle recordar. Porque sé que es mi memoria el único lugar de donde nunca se fue.

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